Problemas médicos asociados al autismo

Las evidencias más destacables derivadas de las investigaciones, según los expertos mundiales John Pangborn y Sydney Baker, son una serie de hallazgos respecto de las personas que padecen dichos trastornos:

  • Los trastornos del espectro autista son el resultado de desórdenes médicos y fisiológicos y no pueden ser considerados sólo problemas psicológicos.
  • Está presente una susceptibilidad a los metales pesados, lo que conlleva que, la mayoría de personas con estos trastornos tengan peligrosos niveles de mercurio, plomo, cadmio, uranio y otros elementos tóxicos en sus tejidos.
  • En algunos casos de autismo adquirido, se ha observado una relación entre el inicio de los síntomas autistas y la administración de una vacuna, probablemente debido al timerosal (mercurio incluido como conservante en algunas vacunas).
  • Hay un procesamiento anormal de la información sensorial y motora.
  • Existe una función anormal de neurotransmisores, incluyendo niveles desequilibrados de los neurotransmisores normalmente presentes.
  • Dificultades del sistema inmune que van desde una sensibilidad alterada a los estímulos inmunes, incluyendo una resistencia disminuida a las infecciones, especialmente a las causadas por los virus y los hongos, a una tendencia creciente a los problemas autoinmunes.
  • Un cambio notable en las funciones de respuesta inmune lejos de la función celular eficaz, consistente con una percepción y respuesta deteriorada en el nivel celular o linfocitario.
  • Anormalidades del sistema gastrointestinal como una mala digestión, alteraciones patológicas en la flora intestinal, y permeabilidad creciente de la pared intestinal a los antígenos, a los péptidos, y a las toxinas microbianas, y, en muchos casos, a una hiperplasia nodular linfoide en el íleum.
  • Particularidades bioquímicas, por ejemplo: niveles anormales de los aminoácidos sulfurosos, capacidad de desintoxicación por debajo de lo normal, sensibilidades aumentadas a los tóxicos, problemas en el procesamiento de ácido fólico y otros metabolitos, en purines y nucleótidos, y déficits alimentarios, tales como deficiencias de zinc y de calcio y una taurina inadecuada.
  • Dificultades en la descomposición de los péptidos derivados del gluten y la caseína , facilitando que estas moléculas pasen al cerebro y se unan a receptores para opiáceos, provocando de este modo síntomas parecidos al de una persona bajo los efectos de la droga: aislamiento, dificultades en la percepción sensorial, etc.