La mente autista

Sáb, 09/01/2016 - 17:04
El funcionamiento de la mente de la persona con Autismo y sus implicaciones biomédicas y educativas.
Por: Rosa M. Corzo, Ph.D.

Uno de los retos más importantes en la educación de la persona con autismo, proviene de nuestra dificultad para comprender cómo piensa el autista, cómo funciona su mente.

Es claro que al aplicar los métodos educativos tradicionales, muchos de ellos ampliamente comprobados con los niños “normales”, nos enfrentamos a una frustración doble: el autista no parece poder aprender así, y nosotros parecemos incapaces de enseñarle.

El objetivo de este trabajo es explicar el funcionamiento de la mente autista que, por una parte, facilitará la aplicación de técnicas educativas adecuadas y eficaces y, por otra, explica las mejorías que se observan al implementar diversas intervenciones biomédicas y sensoriales.

Para comprender el funcionamiento de la mente autista, revisaremos inicialmente el funcionamiento de nuestra mente, de la mente de quienes nos consideramos “normales” o “no-autistas”.

LA MENTE

Sabemos que el cerebro es un órgano localizado dentro del cráneo, compuesto de substancias químicas, enzimas y hormonas.

Está conformado por células neuronales, vías neuronales y sinapsis.

Su funcionamiento depende de las neuronas, que intercambian substancias químicas a través de sus membranas y mantienen estados de polarización eléctrica que se interrumpen por breves períodos de despolarización.

Conocemos ya mucho acerca del cerebro y lo podemos definir muy claramente.

Sin embargo, a pesar de los grandes avances en las neurociencias, resulta aún difícil definir claramente lo que es la “mente”.

El concepto más aceptado, define a la mente como una serie de funciones que se originan en el cerebro, y que están fuertemente influenciadas por la recepción de estímulos sensoriales.

Algunas de las funciones mentales son: atención, pensamiento, percepción,conciencia, aprendizaje, memoria, etc.

Podemos decir que la esencia de una persona surge de la existencia de las funciones mentales que le permiten pensar y percibir, amar y odiar, aprender y recordar, resolver problemas, comunicarse, crear y destruir.

Así, si por una parte, la existencia y correcto funcionamiento del cerebro, junto con la recepción de estímulos sensoriales, determinan las funciones mentales; por otra, la conducta es su expresión.

Es precisamente en la conducta del autista, en la que basamos el diagnóstico, y lo que nos indica que su mente funciona de una manera distinta a la “normal”.

Para comprender el funcionamiento de la mente autista, exploraremos inicialmente cómo funciona nuestra mente; la mente “normal”, haciendo caber sus amplias variantes.

EL FUNCIONAMIENTO DE NUESTRA MENTE

Nuestra mente funciona como una de esas salas de exhibición de televisores, donde hay muchas pantallas, y en cada una se está pasando un programa o una película distinta.

Una condición ampliamente reconocida y aceptada, es que sólo podemos prestar atención a un estímulo a la vez.

Así, aunque estemos frente a 30 televisores, sólo observamos y escuchamos un “programa” en cada instante.

Sin embargo, tenemos la posibilidad de cambiar nuestra atención y dejar algún programa por un momento, prestar atención a otro, y tal vez regresar al original después.

Probablemente una de las mayores virtudes del sistema “Windows” en informática, es que se asemeja al funcionamiento de nuestra mente.

En la computadora, podemos tener varios programas “abiertos”, pero atendemos a uno sólo cada vez, y dejamos los otros en “espera” momentánea.

Así funciona nuestra mente: tenemos múltiples ventanas “abiertas”, a las que podemos acceder en cualquier momento.

También, tenemos la posibilidad de buscar información, y colocarla en otra ventana, para consultar o completar.

Finalmente, podemos también guardar nueva información, relacionándola con algo que ya está almacenado.

En este momento, por ejemplo, usted tiene en su mente varias ventanas abiertas:


1.Una ventana donde tiene la imagen mental de este documento.

2.Otra, donde está todo lo que usted sabe de computadoras y de “Windows”, que usa para comprender lo que está leyendo

3.En otra ventana, está su “programa” de lenguaje receptivo, que le permite “traducir” lo que lee y comprenderlo

4.Está también su diccionario interno, donde busca el significado de las palabras.

5.Probablemente tiene ya una idea de cómo funciona la mente,,,

6.Y lo que ha aprendido anteriormente sobre este tema; además...

7.Se pregunta para qué le va a servir todo esto...

8.De las múltiples ventanas de la mente...

9.En relación con los autistas.

Si por ejemplo, en este momento escuchara usted un ruido muy fuerte, dejaría todas estas ventanas pendientes y abriría otra ventana, donde estaría la imagen de lo que usted cree que pueda ser ese ruido, y tal vez inclusive liberaría algunas ventanas que están en uso, para colocar ahí la información sobre qué hacer en esta emergencia.

Esta activación y desactivación de nuestras múltiples ventanas en las que buscamos, consultamos, obtenemos, relacionamos y guardamos información, es lo que conforma nuestra capacidad de relacionar eventos, responder ante el medio ambiente y aprender.

Vamos ahora a ver un ejemplo en un niño “normal”.

Usted está con este niño en una cafetería, y el chico quiere el refresco que está en la mesa de al lado, pero usted le dice que no se puede, porque es de los señores que están sentados ahí, que se espere unos minutos y le traerán su refresco, y si se porta bien, estará orgulloso de el por portarse bien.

¿Qué pasa en la mente del niño? Activa varias ventanas:


1.Necesidad o deseo (refresco)

2.Prohibición: No

3.La familia de la otra mesa (tiene la imagen de lo que es “otra” familia y lo que “no es suyo”)

4.Espera (idea del tiempo)

5.Le darán su refresco (imagen de lo que va a ocurrir después)

6.Portarse bien y lo que significa

7.Aprobación de otros y su importancia

8.Programa de Lenguaje Receptivo, que le permite comprender la explicación

9.Diccionario interno, para el significado de las palabras

En cada una de estas ventanas, están imágenes, sonidos, sensaciones, olores, sentimientos, etc. Todo lo que se relaciona con cada cosa.

Así por ejemplo, cuando se le pide que se “porte bien”, su ventana es como una película en la que se proyecta lo que quiere decir portarse bien: estar quieto, no gritar, quedarse sentado, etc.

De igual forma, al pedirle que espere unos minutos, su ventana proyecta su idea del tiempo y de lo que significa esperar.

La información de todas estas películas internas, y la posibilidad de consultarlas y relacionarlas entre sí, permite que el niño sea capaz de comprender, y actuar de tal forma, que reciba aprobación y espere para obtener su satisfactor.

LA MENTE DEL AUTISTA

El autista más severo, sólo tiene UNA VENTANA.

Digamos que en lugar de estar parado frente a una multitud de televisores, usted estuviera frente a una sola pantalla, donde aparecieran imágenes sucesivas, como en una presentación por transparencias.

En esta situación, aunque pueda percibir otras cosas y momentáneamente reciba esa información, no es capaz de relacionarla y en su ventana, sólo estará presente aquello que tenga la mayor importancia en cada momento.

Veamos el mismo ejemplo del niño que quiere un refresco, y qué ocurre en la mente del autista, donde el contenido de su ventana se sustituye, como en una presentación de transparencias, por lo que en ese momento le es más importante:

1.- Necesidad o deseo: un refresco

2. Prohibición: NO

En su ventana, re-aparece su necesidad o deseo

3. Que es de la familia de la otra mesa
Los ve, pero en su ventana, re-aparece su deseo

4. Que si espera un poco de tiempo...
No comprende bien el tiempo, y lo que quiere es su refresco

5. Le darán su refresco
Sí, eso es lo que quiere: su refresco

6. ...y si se porta bien...
No comprende para qué, si lo que quiere es su refresco

7. ...todos estarán muy contentos con él
No comprende eso de ser aprobado por los demás. Lo que quiere es su refresco

El autista de alto funcionamiento tiene más ventanas; pero aún en ellos, el número de ventanas es limitado.

Así, podrá tener una ventana donde cargue su programa de lenguaje receptivo, otra para su diccionario de palabras, y otra para su lenguaje expresivo, además de la ventana que usa para su situación presente.

Sin embargo, encuentra difícil reaccionar apropiadamente a las situaciones sociales, porque necesitaría poder activar y consultar muchas otras ventanas.

Recuerdo el caso de un muchacho autista de alto funcionamiento que le dijo “gorda” a su abuela, quien le tenía especial cariño.

La realidad es que le dijo “gorda” porque era gorda.

Para no hacerlo, habría tenido que activar ventanas con las reglas de la convivencia social, lo que se permite y lo que no, que nuestro comportamiento debe ser aprobable, la importancia que tiene en la sociedad el ser delgado, lo que significa la vanidad femenina, lo que es ser “político”: pensar una cosa y decir otra, etc.,

Son muchas las técnicas educativas que han ayudado a los autistas, proporcionándoles ventanas externas para completar la información y facilitar un comportamiento mejor, como las Guías Visuales, que mediante fotografías indican secuencias de acciones o eventos.

Se aplican también guías sonoras, como indicarle la primera letra de una palabra, con lo que el chico puede desencadenar la palabra completa, etc.

¿POR QUÉ LOS AUTISTAS TIENEN TAN POCAS VENTANAS?

El número de ventanas que podemos activar, dejar en espera o desactivar, depende de:

1.la integridad de la estructura del cerebro
2.la recepción de estímulos sensoriales
3.el correcto funcionamiento del cerebro

1.LA INTEGRIDAD DE LA ESTRUCTURA DEL CEREBRO

En general, es común que la interpretación de imágenes cerebrales de la población autista reporte que no se encontraron anormalidades.

La estructura parece estar intacta en la mayoría de los casos. Lo anterior, aunado a la frecuente experiencia de momentos o períodos en que el autista “actúa normalmente”, apuntan a evaluar seriamente el aspecto del funcionamiento del cerebro y sus elementos.

Están, sin embargo, los estudios de Eric Courchesne de la Universidad de San Diego, quien afirma haber encontrado diferencias significativas en el tamaño del cerebelo en personas autistas, comparadas con personas no-autistas.

El cerebelo tiene, entre otras funciones, la de dirigir alternativamente la atención a múltiples estímulos. Si Courchesne está en lo correcto, tal vez el autista sí tiene múltiples ventanas, pero es incapaz de dirigir alternativamente su atención entre ellas, y funciona como si tuviera una sola.

Por otra parte, aún no se sabe si esta diferencia en la estructura cerebelar está presente desde el nacimiento, o si es algo que ocurre con el transcurso del tiempo, debido a la dificultad de efectuar autopsias en autistas de edad infantil.

2.LA RECEPCIÓN DE ESTÍMULOS SENSORIALES

Tal vez una de las áreas más problemáticas de la población autista, es la percepción sensorial.

Los estímulos recibidos se perciben en forma alterada, encontrando hipersensibilidad o hiposensibilidad auditiva, visual, tactil y quinestésica.

Cuando una intervención logra normalizar en mayor o menor grado la percepción sensorial, se produce una mejoría importante en el funcionamiento mental del autista, que puede entonces integrar la recepción de estos estímulos en forma organizada y útil.

3.EL CORRECTO FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

El funcionamiento cerebral depende de las neuronas, que intercambian substancias químicas a través de sus membranas y alternan estados de polarización y despolarización eléctrica.

Para ello, es indispensable que estén presentes los elementos bioquímicos necesarios (tanto en tipo como en cantidad), sean éstos obtenidos del medio ambiente (alimentación y respiración) o generados por el propio organismo, mediante reacciones bioquímicas metabólicas.

A este respecto, diferentes investigadores han señalado que en la población autista parece haber un flujo sanguíneo anormal en el cerebro, provocado por disfunciones inmunológicas y/o metabólicas, que interfiere con las funciones del sistema nervioso central.

Esto causa por sí mismo, una alteración en la cantidad de elementos bioquímicos necesarios para el correcto funcionamiento cerebral.

Conocemos también diversas deficiencias de nutrientes básicos en la población autista, que a su vez provocan la falta de elementos bioquímicos esenciales para la transmisión adecuada de señales nerviosas; o bien un exceso de toxinas que causan reacciones inadecuadas, o inclusive violentas.

Finalmente, hay alteraciones en los niveles de acidez/alcalinidad en los fluidos corporales de la población autista.

El pH es influido y a su vez influye en múltiples procesos bioquímicos,particularmente en relación con los electrolitos esenciales para generar el potencial de membrana de la polarización/despolarización de la señal nerviosa.

Este es definitivamente el elemento en que existen mayores posibilidades de incidir, para obtener una mejoría en el funcionamiento mental del autista.

EFECTOS DE LAS INTERVENCIONES BIOMÉDICAS (DIETAS Y SUPLEMENTOS)

La creciente y exitosa corriente de intervenciones biomédicas que se basan en la aplicación de dietas específicas, la administración de suplementos y la corrección de problemas inmunológicos, está enfocada a mejorar el funcionamiento cerebral.

Los objetivos son:

a)Evitar la ingesta de sustancias que trastornan y alteran el funcionamiento cerebral.

b)Proveer las substancias químicas necesarias por sí mismas para el funcionamiento cerebral, así como aquellas requeridas para que el organismo produzca las que deben procesarse internamente: otras substancias químicas, enzimas y hormonas.

c)Disminuir/eliminar las alteraciones inmunológicas que tiene un efecto en el funcionamiento cerebral, sea por las alteraciones en el flujo sanguíneo, por la generación de toxinas, o por impedir el adecuado aprovechamiento de nutrientes esenciales.

Estas intervenciones, dan al autista la posibilidad de incrementar su número de ventanas, al incidir positivamente en el funcionamiento de su cerebro.

De igual forma, la ingesta de sustancias que para el individuo son tóxicas, o la presencia de trastornos inmunológicos, micóticos o bacterianos, altera y trastorna su funcionamient mental y, por ende, su conducta.

Los estudios y análisis del funcionamiento bioquímico de la persona autista permiten al profesional determinar los elementos necesarios, así como los que deben evitarse.

Sin embargo, sabemos todos que la mejor prueba es el comportamiento de la persona: la conducta es la expresión de la mente. Si su conducta mejora, es porque su mente está funcionando mejor.

EDUCANDO A LA MENTE AUTISTA

Finalmente, señalaremos brevemente algunos elementos que deben considerarse en las intervenciones educativas para la población autista, tomando en cuenta el funcionamiento de su mente:

1)Respuestas automáticas.

Cualquiera que sea el nivel del autista, su número de ventanas es limitado.

Por ello, hemos de capacitarlo con el mayor número de respuestas automáticas.

Me refiero a las conductas que aprendemos y que realizamos en forma automática, sin necesidad de utilizar ninguna de nuestras ventanas mentales para ello.

Algunos ejemplos son: responder a un saludo, decir “gracias”, voltear cuando se le llama, y otras más complejas como la secuencia de lavarse las manos o bañarse.

En realidad, todo tenemos un amplio repertorio de conductas automáticas que se desencadenan en respuesta a un estímulo, y que liberan ventanas de nuestro cerebro, para usarlas en otras cosas.

2)Ayudas Visuales

El uso de ayudas visuales o de otro tipo, funge como ventanas auxiliares, que dan al autista mayor independencia.

Hemos utilizado inclusive videocasettes en los que se describen, por ejemplo, el efecto que un adjetivo puede tener en un compañero, para ayudar al autista a conformar su conducta en situaciones sociales.

3)Límites claros

Si la persona tiene una sola ventana, las explicaciones largas y complicadas sólo inducen confusión.

Si le decimos: “Fíjate antes de cruzar la calle, porque puede venir un auto y te puede atropellar, y estarías enfermo y te llevaríamos al hospital”, en su mente pasarán imágenes sucesivas de la calle, el auto, probablemente la enfermedad y finalmente el hospital, pero no podrá relacionarlas eficazmente, como para no cruzar la calle corriendo.

Un simple pero enérgico “No”, o “Alto”, bastará para que se detenga.

4)Aprendizaje secuencia

Con sólo una ventana, es mucho más eficiente el promover el aprendizaje secuencial, que intentar un aprendizaje relacional.

Una intervención educativa que toma en cuenta el funcionamiento de la mente autista, y su limitado número de ventanas, promoverá un aprendizaje más eficiente y permanente, proporcionando independencia y satisfacción tanto al autista, como al instructor.

CONCLUSIONES

Constantemente las personas autistas nos sorprenden y nos enseñan.

Es nuestra responsabilidad aprovechar esas enseñanzas para ofrecerles mejores y más eficientes formas de mejorar su condición y poder adaptarse a nuestra sociedad, llevando una vida productiva y satisfactoria.

Sin embargo, este reto incluye el adaptar nuestros métodos y abrir nuestra mente para observar con objetividad, evitando caer en la tentación de pretender que se adapten también, al funcionamiento de nuestra mente.

Extraído de http://lapaginadejazmin.blogspot.com.es/2011/07/la-mente-autista.html