Mercurio de las vacunas, inflamación cerebral y autismo

Mar, 05/05/2015 - 20:27

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de trastornos generalizados

del desarrollo que incluyen el autismo, el trastorno de Asperger y el autismo atípico –

también conocido como trastorno generalizado del desarrollo no especializado. Son

trastornos del desarrollo neurológico diagnosticados en la infancia. Se caracterizan por

diversos grados de habilidades sociales y comunicación disfuncional, conductas

repetitivas y estereotipadas, así como por defectos cognitivos, de aprendizaje, de

atención y sensoriales. Los casos de TEA se han multiplicado por 10 en la última

década con una prevalencia de 1/100 niños.

El cloruro de mercurio (HgCl2) en dosis no tóxicas induce la liberación de histamina y

citocinas, como la IL-4 o el factor de necrosis tumoral-alfa (TNF-α), a partir de

mastocitos de ratones. En este estudio se investiga si el HgCl2 puede estimular los

mastocitos humanos, algo que podría verse aumentado en personas sensibles. Para

ello, se cultivaron células de mastocitos humanas y se pusieron en contacto con

HgCl2 observando si liberaban ciertas sustancias. El resultado fue que el mercurio

inorgánico a concentraciones tan bajas como 0,1 μM puede inducir la liberación de

VEGF e IL-6 a partir de células de mastocitos

El mercurio puede causar disfunciones inmunológicas, sensoriales, neurológicas,

motoras y del comportamiento similares a las asociadas con trastornos del espectro

autista. El papel del mercurio utilizado como conservante en vacunas ha sido debatido

ampliamente aunque la mayoría de los estudios epidemiológicos no apoyan una relación

causal entre las vacunas y el autismo. Sin embargo, el 87% de los niños incluidos en el

Sistema de Notificación de Efectos Adversos de las vacunas de EE.UU. (VAERS) tenía

trastornos del espectro autista (TEA). Por otra parte, un documento basado en historias

clínicas informatizadas concluyó que había “un aumento significativo de la tasa de

desórdenes del espectro autista con la exposición al mercurio de las vacunas que

contienen timerosal”. Además, hay una serie de estudios epidemiológicos realizados en

EE.UU. que han encontrado asociaciones significativas entre fuentes ambientales de

exposición al mercurio y trastornos del espectro autista. Además, los pacientes con TEA

severo muestran un aumento significativo de las porfirinas urinarias coherente con una

intoxicación por mercurio.

Los mastocitos o células cebadas son un tipo de células que participan no sólo en las

reacciones alérgicas, sino también en la inmunidad adquirida e innata y en la

inflamación. En vista de que un subgrupo de pacientes con trastornos del espectro

autista (TEA) tienen síntomas de alergia que no parecen estar activados por IgE,

es de destacar que los mastocitos pueden ser estimulados por desencadenantes no

alérgicos originarios del intestino o del cerebro, especialmente neuropéptidos como SP

(sustancia P) y neurotensina (NT). Una vez activados, los mastocitos liberan

numerosas moléculas vasoactivas y proinflamatorias que son importantes en el

TEA: histamina, proteasas, VEGF, prostaglandina D2 y citoquinas como IL-6. En

particular,  los mastocitos pueden secretar VEGF, una proteína vasodilatadora que se

sobreexpresa en reacciones de hipersensibilidad retardada. De hecho, los mastocitos

puede liberar VEGF, IL- 6 y otros mediadores  selectivamente, sin degranulación. Estos

mediadores podrían romper la barrera del intestino y la barrera hematoencefálica

permitiendo la inflamación del cerebro. Es importante  tener en cuenta que el

mercurio puede atravesar la barrera hematoencefálica a través de un mecanismo de

transporte que puede llevar a que se tengan grandes concentraciones en el cerebro por

períodos prolongados de tiempo. Los mastocitos cerebrales activados pueden alterar la

barrera hematoencefálica y aumentar aún más los niveles del mercurio en el cerebro.

La activación que provoca el mercurio en los mastocitos, hace que se liberen

mediadores inflamatorios que pueden incrementar reacciones alérgicas y

exacerbar enfermedades dependientes de IgE. La sintomatología alérgica está a

menudo presente en pacientes con TEA; una encuesta con niños con TEA en

Italia reportó que había una asociación muy fuerte con antecedentes de alergias. Por otra

parte, un estudio reciente informó del aumento de enfermedades atópicas, y elevados

IgE y eosinófilos en suero  en pacientes con Asperger. En una encuesta nacional de

salud en niños, los padres de niños autistas informaron de síntomas de alergia con

mayor frecuencia que otros niños, sobre todo de alergias alimentarias. En otro estudio se

indica que la prevalencia de niños con TEA puede ser 10 veces mayor que la población

general en pacientes con mastocitosis, una rara enfermedad caracterizada por un

aumento del número de mastocitos hiperactivos en muchos tejidos, con síntomas que

incluyen alergias, intolerancias alimentarias  y “brain fog” o niebla mental.

Los TEA pueden resultar de una combinación de susceptibilidad genética o bioquímica

y la exposición a factores ambientales, con reducida capacidad de excretar mercurio y/o

exposición al mercurio en los períodos críticos del desarrollo. Un número de

documentos han sugerido que los TEA pueden estar asociados con una disfunción

inmune, mientras que una revisión reciente propone que los TEA pueden ser trastornos

neuroinmunes que implican la activación de los mastocitos.

“Los resultados del presente estudio respaldan la plausibilidad biológica de cómo el

mercurio podría contribuir a la patogénesis de los TEA al inducir la liberación de VEGF

e IL-6 de los mastocitos, y como resultado alterar la barrera

hematoencefálica permitiendo así la inflamación del cerebro.”

 

http://www.jneuroinflammation.com/content/7/1/20