Químico en brócoli efectivo contra autismo

Mar, 05/05/2015 - 19:52

El sulforafano que se encuentra en su germinado ayuda a contrarrestar síntomas.

Germinado brocoli
Las células de las personas autistas tienen altos niveles de estrés oxidativo.Los resultados de un pequeño ensayo clínico sugieren que un químico hallado en el germinado del brócoli puede ayudar a aliviar los síntomas del comportamiento autista. Las mejorías observadas persistieron durante todo el tratamiento, de acuerdo con lo publicado en línea por la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.

En el estudio, realizado en conjunto por científicos del Hospital MassGeneral para Niños y de la Universidad Johns Hopkins de Medicina, participaron 40 hombres jóvenes de entre 13 y 27 años de edad con autismo. Aquellos que recibieron una dosis diaria de sulforafano experimentaron mejoras sustanciales en su interacción social y comunicación verbal, además de una disminución de comportamientos repetitivos.

Creemos que esto puede ser una prueba preliminar para el primer tratamiento contra el autismo que mejore los síntomas aparentemente corrigiendo algunos de los problemas de las céluas subyacentes”, dijo el doctor Paul Talalay, profesor de farmacología y ciencias moleculares.

Estamos muy lejos de poder declararle la victoria al autismo, pero esto nos da pistas importantes sobre lo que podría ayudar", indicó el co-investigador Andrew Zimmerman, profesor de neurología pediátrica en el Centro Médico UMass Memorial.
 

Expertos en el tema estiman que los trastornos autistas afectan de 1 a 2%  de la población mundial, habiendo una incidencia mucho mayor en niños que en niñas.  Los síntomas conductuales de este desorden son bien conocidos, por desgracia, las causas aún se desconocen a ciencia cierta. No obstante, se han realizado avances en el conocimiento de los factores que desatan el autismo. Talalay señala que algunas de las anormalidades bioquímicas y moleculares que tienden a acompañar a esta enfermedad. Muchas de las cuales se relacionan con una mala generación de energía en las células.
Talalay afirma que la investigación muestra cómo las células de las personas autistas tienen altos niveles de estrés oxidativo, acumulación de elementos dañinos, subproductos del uso del oxígeno por parte de las células –lo que puede provocar inflamación- y daño en el ADN.

En 1992, Talalay y sus colegas descubrieron que el sulforafano tiene cierta capacidad para reforzar las defensas naturales del cuerpo contra el estrés oxidativo, la inflamación y el daño del ADN. Además, resulta que este producto químico puede mejorar la respuesta de choque térmico del cuerpo - una cascada de eventos que se utilizan para proteger las células del estrés causado por las altas temperaturas, incluyendo las experimentadas cuando las personas tienen fiebre-.
Curiosamente, muchos padres han reportado que el comportamiento autista de sus hijos mejora notablemente cuando tienen fiebre, pero éste se revierte cuando la fiebre ha desaparecido. En 2007, Zimmerman, colaborador  del estudio actual, probó esta tendencia de manera clínica y encontró que es cierta; sin embargo, no se identificó un mecanismo para el efecto de la fiebre.

Debido a que la fiebre y el sulforafano inicitan la respuesta de choque térmico del cuerpo, Zimmerman y Talalay creyeron que el sulforafano podría causar la misma mejoría temporal en el autismo. En consecuencia, se desarrollo este estudio.

Antes de la prueba, los padres y los médicos de los pacientes completaron tres evaluaciones de comportamiento estándar: la lista de verificación de conducta aberrante (the Aberrant Behavior Checklist ó ABC), la capacidad de respuesta en la escala social (the Social Responsiveness Scale ó SRS) y la escala de Mejora Clínica Global (the Clinical Global Impressions-Improvement scale ó CGI-I). Todas estas evaluaciones miden las sensibilidades sensoriales, la capacidad para relacionarse con los demás, las habilidades de comunicación verbal, la interacción social y otros comportamientos relacionados con el autismo.

Al azar, 26 sujetos fueron seleccionados para recibir diariamente entre 9 y 27 miligramos de sulforafano en función de su peso (14 recibieron placebos). Las evaluaciones del comportamiento realizaron nuevamente a las cuatro, 10 y 18 semanas mientras que el tratamiento continuó. La mayoría de los que respondieron al sulforafano mostraron mejorías significativas en la primera medición hecha a las cuatro semanas y continuaron mejorando durante el resto del tratamiento.
Después de 18 semanas, las puntuaciones medias de las pruebas ABC y SRS de quienes recibieron el sulforafano habían disminuido 34 y 17% respectivamente, mostrando mejoras en la irritabilidad, el letargo, los movimientos repetitivos, la hiperactividad, la sensibilización, la comunicación, la motivación y los gestos. Después de 18 semanas de tratamiento y según lo establecido con la escala CGI-I, quienes fueron suministrados con sulforafano experimentaron notables cambios: 46% de mejoría en la interacción social, 54% de mejora en comportamientos aberrantes y 42% en la mejora de la comunicación verbal.  Sin embargo, al dejar de tomar el compuesto químico, los participantes tuvieron un regreso a las puntaciones obtenidas al inicio del estudio.

Parece que el sulforafano está ayudando temporalmente las células para hacer frente a sus dificultades”, señaló Talalay.

Talalay advierte que los niveles de los precursores de sulforafano presentes en diferentes variedades de brócoli son muy variables. Por otra parte, la capacidad de las personas puedan convertir estos precursores varía mucho. El investigador asegura que sería muy difícil lograr los niveles de sulforafano utilizado en el estudio por medio del consumo de grandes cantidades de brócoli u otras verduras.
 
Si quieres leer el resumen estudio original entra a PNAS